El teorema del black monday

Aprovechando que acabamos de pasar el día mundial del capitalismo, o uno de ellos al menos, y siguiendo las noticias recientes, me ha parecido un buen momento para hablar del Black Monday y las perspectivas para esta temporada. Para los que no lo sepáis, hay una ley no escrita en la NFL que dice que, el primer lunes después de la última jornada de temporada regular, una cuarta parte de los entrenadores son despedidos. Por hablar de números concretos, el año pasado 4 técnicos dijeron adiós el mismo lunes, otros 2 fueron despedidos durante la misma semana y dos no llegaron a completar la temporada, con lo que estaríamos en los 8 reglamentarios. Vale, no fueron justo el Black Monday, pero 4 técnicos en el mismo día habla del nivel de estrés que puede generar el primer día de off season en las oficinas de los equipos que no llegan a enero.

Esta temporada hay varios nombres de los gordos que ya van sonando en las quinielas. Uno ya ha caído: el nuevo dueño de los Carolina Panthers no ha aguantado más y ha cortado a Ron Rivera a falta de 4 jornadas. Tras varias semanas diciendo que no quiere que su equipo viva en la mediocridad y que los Panthers van a ser equipo ganador, las amenazas se hicieron realidad antes de llegar al Black Monday. Rivera, tras casi 9 años en el equipo en los que logró 3 títulos divisionales consecutivos, un título de conferencia y fue nombrado dos veces entrenador del año, ha visto como todo el margen que tenía se iba al garete en una temporada para el olvido. Si bien el que hayan cortado a Rivera no es sorprendente, sí lo es por el momento temporal. Aunque también es cierto que si tienes algo claro mejor tomar la decisión cuanto antes.

Hablando de otros ilustres que están en la cuerda floja, el nombre más importante, por tiempo en la organización que no por méritos desde mi punto de vista, es Jason Garrett. El entrenador de los Cowboys durante las últimas 9 temporadas tiene las horas contadas en Dallas. Creo que solo un milagro podría hacer que siguiera. Y creo que ese milagro tendría que ser, mínimo, llegar a la Super Bowl. Pienso que ni ganar la peor división de la liga y llegar a final de conferencia le puede salvar. La última prueba que me hace pensar así es la frase de esta semana de Jerry Jones “Jason va a entrenar el año que viene en la liga”. Le faltó añadir, “pero no aquí”. El entrenador de los Dallas Cowboys lleva contando con una de las mejores plantillas de la liga desde hace años. En este tiempo, el mejor resultado que ha conseguido es perder 3 veces en la ronda divisional. Además, es un equipo en el que muchas de las malas cosas que les ocurren son precisamente las cosas que dependen del entrenador. Garrett es un desastre y no, señor Jones, si usted le da boleto a Garrett, no volvemos a verle en la liga.

Otros entrenadores que están en la cuerda floja creo que son:
Freddie Kitchens, solo lleva un año en los Browns, pero no ha sido capaz de integrar al grupo. Son un caos en continua evolución. La derrota de esta semana frente a un ataque inexistente de los Pittsburgh Steelers es la guinda del pastel. Los Browns tienen potencial para aspirar a play off y, si no fuera porque los Ravens son el mejor equipo de la liga, diría que hasta para ganar la división, pero este equipo no va a ningún sitio. Sólo le puede salvar el que lleva una temporada y, quizá, si gana 2 ó 3 de los últimos 4 partidos.

Adam Gase, Jets. Otro desastre de año que ya empezó mal desde la pretemporada. El equipo de Nueva York tiene el dudoso honor de ser el primer equipo de la historia que pierde contra al menos dos equipos con un record de 0-7 o peor. Lo único que le puede salvar creo que es la racha de 3 victorias seguidas antes de la derrota de esta semana contra los Bengals. LeVeon Bell ha sido un factor inexistente, Darnold, más allá de la baja, ha estado igual de irregular que el año pasado, no se le ha visto evolución. Lo único realmente decente del equipo ha sido la defensa de carrera. En esa categoría de hecho son el mejor equipo de la liga. Será interesante el partido contra los Ravens (al menos hasta que los Ravens se pongan con dos TDs de diferencia).

Dan Quinn, Falcons. De estar acariciando el título hace un par de años a estar en el furgón de cola. La temporada de los Falcons es mala y, lo peor, es que parece difícil que puedan darle la vuelta añadiendo un par de jugadores. Algo no funciona en Atlanta y ya se empiezan a escuchar voces de cambio en los alrededores del equipo.
Vic Fangio, Broncos. Otra temporada para el olvido. Creo que, en este caso, hay que mirar más arriba. John Elway, desde la marcha de Peyton Manning, está dando palos de ciego. No es capaz de encontrar un quarterback que sea capaz de asentar la plantilla. Como diría Thomas Dimitroff, GM de los Falcons: “hasta que encuentras a tu quarterback franquicia, la búsqueda del mismo te consume”. Me da que Elway está en ese punto ahora mismo. ¿Echarle las culpas a Fangio? Estadísticamente el equipo no es tan malo como sugiere el record, pero tampoco descarto que Elway le use como chivo expiatorio, un 4-8 es difícil de justificar.

Matt Patricia, Lions. La supermente defensiva formada en los Patriots no ha dado lo que se esperaba de él. Los de Detroit siguen siendo una comparsa, incluso la defensa ha ido a peor, son uno de los peores cuerpos de la liga. La temporada pasada sobrevivió al Black Monday porque era el primer año, pero no veo muchos argumentos para que el dueño le dé otra oportunidad.
Pat Shurmur, Giants. Balance de 2-10, ¿tengo que decir más? Durante años los Giants se han enorgullecido de ser una organización seria, con paciencia, que saben que hay que dar margen a los entrenadores. Hasta Bill Parcells estuvo en el filo de la navaja. Pero me temo que esa paciencia es de otra época. Ese balance, en la peor división de la liga, es preocupante.

Y con esto ya os he dado 8 entrenadores, si contamos a Jay Gruden, que ni siquiera llegó a Thanksgiving, son 9. Antes de cerrar, un par de nombres que, pese a la situación del equipo, creo que tienen asegurado seguir:
Brian Flores, Dolphins. Los Dolphins empezaron la temporada siendo históricamente malos. Apilando puntos en contra, pérdidas de balón y resultados horribles. Con muchos jugadores queriendo abandonar el barco. Tras un inicio 0-7, los de Miami le han dado un poco la vuelta a la situación ganando 3 de los 5 partidos siguientes. Sigue siendo una temporada para el olvido, pero creo que Flores no es el problema y creo que estas últimas victorias demuestran una mejora y una evolución. Quiero ver a Flores empezando otro año de cero, con una plantilla conocida y con cimientos asentados del año anterior.

Doug Pederson, Eagles. Quizá sea estúpido poner a Pederson en este grupo, pero la triste temporada de los de Philly no se puede olvidar. Aunque por circunstancias de la vida estén a un solo partido de la primera posición de la división y de un puesto por derecho en play offs, el equipo es un desastre. Desde que DJax se lesionó, no hay frescura en el ataque. El cuerpo de receptores no está bien, Wentz no está bien, la defensa ha ido para atrás. Una de las plantillas más potentes de la liga está en un triste 5-7. Creo que Pederson tiene margen para rato después de haber logrado la primera Super Bowl de la historia de la franquicia pero, aun así, otra temporada como esta y quizá tengamos que ir pensando en ponerle en el primer grupo de entrenadores.

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