El último tren

Si miramos la historia de la NFL veremos que la liga no es justa tratando a los distintos jugadores a lo largo de los años. Hay algunos que, sin demostrar nada, han tenido la oportunidad de desarrollar una carrera de varios años, incluso ser quarterbacks titulares durante temporadas. Nos encontraremos con otros que solo han tenido unos pocos drives para demostrar su valía o incompetencia. Incluso se ha dado la situación de que esa prueba haya tenido lugar en partidos de pretemporada o durante minutos de la basura. La esperanza y la desconfianza; el bien y el mal; el yin y el yang; la justicia y la injusticia… No sé quién marca las reglas, pero sí que no se aplican igual a todo el mundo.

Dentro de este universo de opciones, hay un jugador al que no tengo muy claro en qué lugar de la historia situar. Estoy seguro de que habrá gente que dirá que es mejor que muchos backups de la liga y que algún titular y, otros, que dirán que su nombre nunca debería de haber sido pronunciado de nuevo. Puedo entender ambas posturas. Hay argumentos válidos en los dos lados. Mi posición es más próxima a la primera, pero lo que sí que creo, es que después de los eventos del pasado sábado, Colin Kaepernick ha perdido el último tren que le quedaba para volver a la liga, aunque también me parece que él no contaba con ello y simplemente aprovechó la situación para reírse un poco de los mandamases del cotarro.

¿Por qué hablar de CK a estas alturas? ¿Es justo? ¿No sería mejor hablar de jugadores en activo y de equipos que están jugándose el play-off? Pues seguramente sea así, pero el caso Kaepernick es uno que siempre me ha interesado. Quizá todo tenga que ver con un punto sentimental en el que no puedo evitar acordarme de las dos primeras temporadas en la liga de Colin. Para los que no lo recordéis, o no le vierais en aquella época, Kaepernick llegó a la titularidad de los 49ers la temporada 2012 en la jornada 10 por lesión de Alex Smith. Aquel era un muy buen equipo que estaba peleando por la primera posición de la división. Lo que ocurrió fue un torbellino que nadie pudo predecir. En la temporada de debut de Luck, Wilson, RGIII y de la read-option, cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, emergió de la nada un gigante de más de metro noventa, con un cañón de brazo, imparable cuando echaba a correr, y que entró en la liga como un huracán. Llevó a sus mineros a la Super Bowl y se quedaron a 3 puntos de haberse llevado un título que no huelen desde tiempos de Jerry Rice y Steve Young. Palabras mayores.

La siguiente temporada fue la de la confirmación. Otra gran temporada en la que se quedaron a un paso de la Super Bowl y en la que Colin hizo otra buena temporada. Y hasta ahí llegó la parte deportiva. La ventana de los niners y Harbaugh pasó, el entrenador no siguió en la temporada 2015 y Colin Kaepernick inició su descenso a los infiernos. La frescura no estaba, la precisión en el pase, tampoco. Ni rastro de aquel jugador eléctrico.

Hasta ahí, si todo hubiera seguido como estaba, Colin habría estado relegado a quarterback suplente de cualquier franquicia. Estilo RGIII en la actualidad. Pese a la mala imagen de sus últimos partidos, todos recordamos que en otro tiempo, estábamos hablando de una de las grandes estrellas de la liga. Pero la cosa no quedó ahí y Colin comenzó con la famosa costumbre de arrodillarse durante el himno antes de cada partido en protesta por cómo consideraba él que el gobierno trataba al colectivo afroamericano. En su defensa diré, que Colin nunca hizo campaña por esto. Nunca aprovechó para dar discursos de por qué lo hacía. Él lo hacía y punto. La liga le puso la marca y, en un movimiento conservativo, ningún equipo le ha dado una oportunidad desde el año 2016. También os digo una cosa, el que Colin no tenga equipo, no tiene que ver exclusivamente con el tema del himno, tiene que ver también con que sus últimas temporadas no fueron nada buenas. Hay pases a jugadores que están completamente solos a pocas yardas de distancia que se van por más de un metro.

El caso es que, tras varios años aparcado en el ostracismo y con denuncias de por medio, la liga y el jugador llegaron a un acuerdo secreto para no seguir con el juicio en febrero de este año, pocos días después de la Super Bowl. ¿Qué se pactó ahí? Obviamente no lo sabemos, pero lo del workout del pasado sábado a mí me suena a que ya estaba apalabrado desde hacía tiempo.

Yendo ya al evento más reciente de este sábado, la liga anunció, con 4 días de antelación, que Colin Kapernick haría un entrenamiento para todos los equipos a puerta cerrada en las instalaciones de los Atlanta Falcons. Pese a lo extraño de la situación: por día, justo antes de una jornada, que los equipos desplacen gente, parece un poco inverosímil, podrían haberlo puesto un martes, por la antelación del aviso, y por el hecho en sí mismo, un workout para un jugador caído en desgracia y  al que ya hace mucho que no se echa en falta, el evento siguió su curso como estaba programado hasta que, alrededor de media hora antes de que empezara la sesión, el equipo de Kaepernick avisó que la localización se cambiaba por decisión unilateral del jugador, obligando a que todos los asistentes se desplazaran a las instalaciones de un instituto a 60 millas del lugar original. El argumento era que ellos no tenían nada que esconder y que lo querían hacer a puertas abiertas para todo el mundo. Colin dice unas palabras a la prensa al final de la sesión. Echadle un ojo vosotros a ver qué opináis. Nada muy fuera de lo esperable.

Como resumen y para ir cerrando esta entrada, mi impresión, es que Colin sabe que tiene muy difícil volver a la liga. Durante este tiempo, salvo un par de campañas de publicidad de Nike bastante potentes, el jugador ha seguido sin demostrar ningún activismo, pero él siempre ha sido un poco así. Antes de todo esto y, durante los meses en los que era una estrella, participaba en eventos de caridad y donaba mucho dinero sin hacer publicidad. Se acabó sabiendo más tarde porque al final la prensa se entera de todo (o a lo mejor quisieron filtrarlo). Y, sabiendo que lo tiene difícil, ha aprovechado este momento para quemar las últimas naves que le quedaban y cortar definitivamente con la NFL. No me interesan especialmente las opiniones de los distintos equipos diciendo si les parece haber visto bien al jugador o no, esto era más un circo que una prueba seria. A mí, personalmente, me gustaría volver a ver si hay algo de aquel jugador que brillaba en 2012 y 2013, pero me temo que me voy a quedar con las ganas. La liga lo sabe, Colin lo sabe, los aficionados lo saben, el tren estaba parado en la estación, pero no había maquinista, no había paso a nivel, ni siquiera silbido de aviso; tan solo una vía muerta.

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