New England Patriots 28 – Seattle Seahawks 24

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Se acabó. La temporada de la NFL 2014 ya es historia, y no pudo tener mejor colofón posible. Una de las Super Bowls más emocionantes que hayamos podido presenciar nunca, con alternativas, cambios de posesión, grandes ataques, grandes defensas, grandes jugadas, fallos garrafales, acciones incomprensibles, y muchos nombres propios que desde ya mismo, forman parte de la leyenda que es el último partido de la NFL: la Super Bowl XLIX.

Ambos equipos llegaban muy emparejados en las apuestas, aunque Seattle, como vigente campeón y por lo que había demostrado durante la segunda parte de la temporada, partía como favorito al título. Los Patriots, por su parte, llegaban precedidos por la polémica relacionada con los balones deshinchados, el “deflate gate”.

Había muchas claves antes de que comenzara: el duelo entre Gronk y Chancellor, la presión del front seven de los Pats sobre Russell Wilson, la defensa de carrera contra Blount y Lynch, The Legion of Boom frente a Brady y sus receptores, el, a priori, descompensado duelo entre el cuerpo de receptores de los Seahawks y la potente secundaria de los de New England, el duelo de genios de la pizarra .. y así, un largo etcétera.

Pero en liza, había algo más que una simple Super Bowl. Por mucho que Belichick hubiera estado diciendo durante la semana previa que ellos no pensaban en el pasado y que lo único que importaba era la oportunidad ante la que se encontraban, cosa que es lógico que diga, para el gran público, el enfrentamiento podía significar el paso de testigo entre la primera dinastía del siglo XXI, con la que está llamando a la puerta para convertirse en la segunda.

Por su parte, Tom Brady y Bill Belichick, llegaban con la necesidad de dar paz a sus maltrechas almas después de las dos dolorosísimas derrotas que habían sufrido frente a los Giants en 2007 y 2010. Nunca podemos saber que nos deparará el futuro, pero esta aparecía como su última gran oportunidad de lograr la tan ansiada cuarta Super Bowl.

El primer cuarto del partido pasó en un suspiro. La defensa de los Patriots estaba a un nivel tremendo, y no daba ninguna opción a los Seahawks que se veían forzados a hacer dos punts. El cuarto se acortó, porque los Patriots demostraron que son un ataque con la suficiente calidad como para no tener ningún complejo frente a la mejor defensa de la competición, y bajo la batuta de Brady y las carreras de Blount y Vereen, se marcaban un drive maravilloso de siete minutos que les ponía el primer touchdown en bandeja. Justo ahí, cuando ya acariciaban la anotación, una buena defensa de los Seahawks en tercer down, puso mucha presión sobre Brady que, de manera incomprensible, se deshizo del balón de mala manera en lugar de asegurar el field goal, y fue interceptado en la end zone. Tristemente para Lane, en el retorno se rompió el brazo, para el que no haya visto las imágenes, ya os digo que son espeluznantes, y esto condicionó el resto del partido, ya que a partir de ese momento, los Pats prácticamente se olvidaron de la carrera y se dedicaron a pasar sin parar. Es una estrategia que a mi particularmente no me gusta, pero está claro que les funcionó, ya que endosarle 28 puntos a este equipo no es nada fácil.

Después de un gran primer cuarto de los Pats, no reflejado en el marcador, llegamos al segundo. En el que un nuevo buen drive de los de New England terminaba, tras una recepción de Lafell, en los primeros siete puntos del partido. En ese momento, apareció el invitado inesperado para sacar de la empanada al ataque de los Seahawks: Chris Mathews, más conocido como el jugador que interceptó el onside kick en la final de conferencia, cogió 4 balones, ganó 100 yardas y anotó un touchdown, y se mostró imparable en las cuatro acciones que realizó.

Una vez que los Seahawks se enchufaron, lograron empatar el partido a 7 con dos minutos para llegar al descanso. En ese momento el tío Tom se puso en formato asesino, y gestionó un drive fantástico que terminó con un TD de Gronkowski, que a falta de 30 segundos, parecía que sellaba el marcador al descanso 14-7 favorable a los Pats.

Pues ¡ay amigo!, que estos Seahawks cuando se ponen son imparables. Matthews volvió a entrar en juego, y cogió una bomba de más de 40 yardas, que unida a la falta del cornerback en la cobertura, supuso que los de Seattle tuvieran balón en la yarda 10 de los Pats. Después de agotar los tiempos muertos, a los Seahawks les quedaban 6 segundos para intentar una última jugada antes del descanso. Donde muchos hubieran hecho un field goal (hola McCarthy), Pete Carroll estuvo valiente y se jugaron el touchdown, que puso el partido igualado al descanso 14-14.

La gran primera parte de los Patriots solo había servido para que el partido llegara empatado al descanso. Los Seahawks recibían la patada en la segunda parte.

En el primer drive del tercer cuarto, los Seahawks comenzaron a tirar claramente de Marshawn Lynch, que hasta ese momento había estado más bien desaparecido. A la defensa de los Patriots le empezaba a pesar el esfuerzo realizado en la primera mitad, y los de Seattle avanzaban de manera inexorable. A última hora, los Pats lograron pararles y los campeones tuvieron que conformarse con un field goal.

El siguiente ataque de los Pats terminó en la segunda intercepción a Brady. Esta vez en el centro del campo, a manos de Wagner. En el siguiente ataque, un nuevo TD de los Seahawks, con choque incluido de Revis con el árbitro en la end zone, supuso que Baldwin se quedara solito para anotar a placer. Fue una jugada muy bien diseñada por los Seahawks.

El último cuarto comenzó 24-14 para los Seahawks. Nadie en la historia había logrado remontar más de 7 puntos en el último cuarto de la SB. Las sensaciones del ataque eran muy malas. Un par de 3&out seguidos de los de New England, y las miradas de derrotado de Brady, hacían pensar en lo peor. En ese momento la defensa fue la que dio un paso adelante. La secundaria se ajustó, muy beneficiado por la irrupción del rookie Butler, que evitó un par de pases sobre su receptor, y los Seahawks se vieron forzados a realizar un par de punts, lo que permitió que los Patriots siguieran en el partido.

En ese último cuarto, emergió el gran Julian Edelman, contra el que la secundaria de los Seahawks nada podía hacer. Cada vez que recibía ganaba más de 10 yardas. De algún modo, los Patriots lograron llegar a zona de anotación, y un pase de Brady a Amendola, que le había ganado bien la posición a Earl Thomas, volvía a meter a los Pats en el partido.

El siguiente ataque de los Seahawks volvió a ser una buena defensa de los Patriots que terminó en punt. Ahí Brady ya salió con otra cara, con la que nos gusta. Y volvió a ingeniar un drive fantástico que terminó con el TD de Edelman, el receptor impasible, el jugador que pasó de sexto receptor del equipo hace dos temporadas, a tirar del carro la temporada anterior, y en ser una de las piezas claves en esta. No me cansaré de repetirlo, pero que pedazo de partido el que jugó el pequeño receptor.

El siguiente drive de los Seahawks, cuatro puntos abajo, empezaba como el momento definitivo del partido. Si la defensa de los Pats seguía rindiendo al nivel de los últimos ataques, la cosa estaría muy complicada para los Seahawks. En una de esas, y con poco más de un minuto para que finalizara el partido, Wilson se jugó una bomba en profundidad sobre Kearse, que nuevamente estuvo bien defendido por Butler, pero que la fortuna quiso que el balón rebotara de manera imposible sobre la pierna del receptor, le pegara en un brazo, en otro y acabara en recepción en la yarda 5 de los Patriots. Los fantasmas de la recepción de casco volvían a sobrevolar sobre Phoenix siete años después. Nadie se podía creer que a los Patriots les fuera a ocurrir lo mismo por tercera vez.

La situación del partido en ese momento era: 1st&goal en la yarda 4 de los Pats. Poco más de un minuto en el reloj. Los Seahawks con 1 tiempo muerto y los Patriots con 2. Pintaba muy mal para los Pats. Todos teníamos claro que los Seahawks confiarían en su mejor hombre: Marshawn Lynch, que había sido imparable durante toda la segunda parte. El primer snap se lo dieron al running back, que fue parado a menos de una yarda de la end zone.

Aquí vino la movida del partido. Todos nos acordamos de que los Patriots estuvieron en esta misma situación en la última Super Bowl y, en aquella ocasión, dejaron que los Giants anotaran para tener la última posesión del partido. Aquello no terminó bien.

Esta vez, los Seahawks no pidieron tiempo muerto, y los Patriots tampoco, y el tiempo continuó corriendo segundo a segundo. Belichick decidió confiar en su defensa. Nuevamente, con un tiempo muerto en su poder, había poca gente que no pensara que el balón fuera para Lynch. Pues mira tú por donde, a Carroll se le ocurrió revolucionar el mundo del football y decidió ir a por el pase. A falta de 22 segundos, el balón llegó a las manos de Wilson, Lynch se abrió a la izquierda esperando el balón, Russell lanzó un pase rápido a su receptor, pero el rookie Butler, fichado como agente libre al no haber sido drafteado, le ganó la posición al jugador de los Seahawks, y con una intercepción que estará para siempre en las páginas doradas del libro de historia de los Patriots, puso punto y final a la Super Bowl XLIX, pero también puso punto y final a la travesía por el desierto de la pareja más grande entrenador-quarterback de la historia, puso punto y a parte a la dinastía de los Seahawks (que seguro que el año que viene vuelven a dar guerra), y puso punto y seguido a las especulaciones que desde que se produjo la jugada, dicen que estamos ante el peor call de la historia de las Super Bowls.

Con este resultado, los Patriots logran su cuarta Super Bowl en 15 años, Tom Brady iguala a Bradshaw y Montana como quarterbacks con más títulos, y empata con Montana como jugador que más MVPs ha logrado. Bill Belichick iguala a Noll como entrenadores con más Super Bowls, y los Patriots, con cuatro títulos, igualan a Giants y Packers en la cuarta posición del ranking histórico de más títulos, por detrás de Cowboys y Niners, con 5, y de los Pittsburgh Steelers, con 6.

El círculo se ha cerrado. Jamás volverá a haber dudas sobre los méritos de este dúo, si es que las había. Con esta victoria vuelven a estar en el Olimpo. Una cosa, ellos dos y todo el equipo y todo el cuerpo técnico, porque todos hicieron un trabajo fantástico. Y con los Seahawks no nos confiemos, que estuvieron a un call nefasto de llevarse su segundo Lombardi seguido.

A día de hoy, estos son los dos mejores equipos de la liga, y no parece que haya muchos que puedan disputarles la supremacía el año que viene. Hemos terminado la época de esplendor y gozo, el desierto nos aguarda. Ante nosotros, siete meses sin football. El silencio, la nada. Pero no desesperéis queridos amigos, porque todos estos equipos que ahora desaparecen de nuestras vidas, no desaparecerán del todo, sino que estarán en continua transformación, ya que desde este mismo segundo, 31 equipos, están buscando la forma de tumbar al equipo que desde los bosques de Nueva Inglaterra, volvió a ascender a lo más alto, para poner el broche final a la temporada 2014 de la NFL.

3 thoughts on “New England Patriots 28 – Seattle Seahawks 24”

  1. Partidazo, pegado al asiento hasta el final; salté con la intercepción de Butler! fue algo epico.
    No sé si la ya famosa y desafortunda play call de pase fue de Bevell o de Carroll pero da igual, aunque se ha hablado mucho ya, creo que es claro que en aquel momento el pase no era una opción (o no al menos al centro).
    Javi, sobre el desconocido Mathews, sólo apuntar que se mostró imparable hasta que los Pats ajustaron para cambiar su marcaje de Arrington a Browner, desde entonces lo secaron.

    Enhorabuena a los de los Boston, creo que sólo ellos han podido asentar un juego sostenido de pase corto e ir avanzando contra esa pedazo de defensa, genial.

    Ahora empieza la temida travesía por el desierto …

  2. En primer lugar, enhorabuena Javier!

    En segundo lugar, todo el mundo parece que con este cuarto título los Patriots se dan por satisfechos. Pues bien, creo que no. Belichick y Brady lo celebraron como su última oportunidad, no para igualar a los grandes, sino para superarles. Efectivamente, creo que ambos sabían que era su última oportunidad para lograr lo que nadie a logrado: 5.

    Por último, tengo que destacar la gran actuación de Amendola. Gracias a él, medio títUlo pertenece a los Rams, jajaja

  3. Tienes toda la razón Ozzy, cuando Browner se puso encima, el factor Matthews se acabó y, con él, el juego aéreo de los Seahawks, hasta la recepción de piernas … De hecho fue el propio Browner el que pidió marcar a Matthews.

    Andrés, ¡me ha encantado tu comentario! jajaja. Ojo con los Rams, que el año que viene debería empezar a ser su año (otra vez), pero yo creo que sí que puede ser. No sé qué opinas.

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