Wild Card

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Photo CC by Rafa Bahiense
Photo CC by Rafa Bahiense

Antes de nada, os quiero desear a todos un feliz año 2015. Espero que hayáis, o estéis, disfrutando de las vacaciones, los que tengáis, y que empecéis el año con mucha fuerza.

Cuatro meses y 256 partidos después de que comenzara la temporada, por fín llegó la época más emocionante de la competición: los play-offs, y como siempre, la primera jornada correspondió a la ronda de wild card. Ocho equipos en liza buscaban una de las cuatro plazas para la ronda divisional, en la que ya esperaban Patriots, Broncos, Seahawks y Packers.

Los enfrentamientos en esta primera jornada del año 2015 se inauguraron el sábado con el partido entre Arizona Cardinals y Carolina Panthers. El segundo turno del sábado fue para uno de los duelos por antonomasia de la AFC, entre los Baltimore Ravens y los Pittsburgh Steelers. En la jornada del domingo las emociones siguieron siendo fuertes. El partido de las 19:00 (hora española) fue para la visita de los Cincinnati Bengals a los Indianapolis Colts, y para cerrar esta jornada de Wild Card, los Detroit Lions se presentaban en el At&T de Arlington con ganas de darle un disgusto a la afición de los Dallas Cowboys.

Arizona Cardinals 16 – 27 Carolina Panthers

Los Cardinals llegaban a Carolina con la vista puesta en la Super Bowl que dentro de un mes se disputará en su estadio. Tras una temporada memorable en la que, con todo merecimiento, lograron el billete para el mes de enero en la durísima NFC West, el equipo llegaba con muchas dudas al partido. Por su parte, los Carolina Panthers, que se habían clasificado con balance negativo al ser el equipo menos malo de la NFC South, llegaban en racha ascendente tras lograr cuatro victorias de manera consecutiva.

Si este partido se hubiera disputado a mediados del mes de Noviembre, la victoria de los Cardinals habría sido casi segura, pero como se suele decir, “si mi abuela tiene ruedas sería una bicicleta”. Estos Panthers han logrado compactarse en las últimas semanas. La defensa ha dado un paso adelante y el ataque, liderado por un Cam Newton que vuelve a estar a un muy buen nivel, también ha empezado a dar claras muestras de mejoría.

El partido no tuvo mucha historia. Pese a que el marcador no fuera muy abultado, la diferencia entre uno y otro equipo fue patente en todo momento. La defensa de los Panthers no dio ninguna opción al ataque de los Cardinals. Un magistral Kuechly fue omnipresente durante todo el partido y amargó la tarde a Lindley, que bastante hizo el hombre, teniendo en cuenta que hacía bien poco estaba formando parte de la escuadra de prácticas de los Chargers.

Podríamos resumir el partido en una estadística tan simple como que los Cardinals se quedaron en 78 yardas de ataque. Es la tercera vez en toda la historia que un equipo no logra al menos 100 yardas de ataque en un partido de play-off, y la primera vez en la era Super Bowl. Por otro lado, los puntos de los Cardinals hay que analizarlos también. Los Panthers comenzaron el partido 10-0, dando muestras de poderío. Se tuvo que dar una consecución de acontecimientos absurdos para que los Cardinals lograran anotar: fumble del retornador del punt+falta muy rigurosa+super recepción de Fitzgerald. A todo esto, no había nada en los Cardinals que pareciera funcionar. Hasta el punter estuvo desastroso. Y también hay que destacar la nefasta selección de jugadas, casi calcada drive a drive.

De algún modo, los Cardinals lograron llegar al descanso con ventaja. Pero en la segunda parte los Panthers dejaron de cometer errores tontos y de regalar yardas con faltas, y las aguas volvieron a su cauce de manera inexorable. Victoria clara y contundente de los locales, que tras una temporada frustrante hasta las últimas jornadas, logran meterse por segundo año consecutivo en la ronda divisional, que al final es lo que cuenta. El año pasado, tras hacer una temporada fantástica, cayeron derrotados en casa frente a unos más experimentados San Francisco 49ers. Este año el reto será aún mayor, ya que tendrán que buscar el billete para la final de conferencia en el CenturyLink Field de Seattle.

Baltimore Ravens 30 – 17 Pittsburgh Steelers

El partidazo del sábado y el duelo más caliente de los cuatro. Máxima rivalidad en estado puro entre dos equipos que se ven las caras dos veces al año y que se tienen ganas siempre que se cruzan. Los Steelers, que habían logrado hacerse con la primera posición de la división, ejercían de locales, pero lo Ravens tan solo habían quedado un partido por detrás en la temporada regular, y no se podía darles por desaparecidos. Además de eso, los de Baltimore son el típico equipo que nadie quiere ver en esta época del año.

Se puede analizar mucho del partido, pero como tampoco quiero entrar en el detalle de la jugada a jugada, creo que voy a dar unas claves generales. Por parte de Pittsburgh, la noticia estaba en la ausencia de su jugador estrella: LeVeon Bell, tocado en una rodilla, aparecía en la lista de jugadores inactivos. Gran contratiempo para el equipo local. No obstante, con Big Ben y con Antonio Brown al nivel que ha jugado esta temporada, todo era posible.

El partido comenzó muy igualado. Los Steelers anotaban un field goal al que los Ravens respondían con un touchdown. Sendos field goals de Steelers y otro de los Ravens hacían que el resultado al descanso fuera favorable a los visitantes por tan solo un punto. Hasta ese momento, las sensaciones eran algo mejores para los Ravens. La defensa estaba muy fuerte, y Big Ben sufría mucho en el pocket, mientras que los Ravens, gracias a Forsett y a las bombas de Flacco, daban más sensación de peligro.

La segunda parte, por otro lado, no tuvo color. Las diferencias entre un equipo y otro se hicieron patentes desde el primer momento, y los Ravens les metieron un 20-8 que acabó sellando la victoria y el pase a la siguiente ronda en la que tendrán que vérselas con los Patriots.

Gran parte de la culpa de la victoria, estuvo en el gran trabajo de la defensa de los Ravens. La vuelta de Ngata se notó mucho, aunque el puntal de los Ravens volvió a ser Suggs, que hizo un partidazo, con intercepción con las piernas incluída. En cuanto a los ataques, los Steelers no estuvieron muy bien. Notaron la ausencia de Bell, lo que obligó a que tuvieran que depender más de Roethlisberger, que no estuvo nada bien. Hizo su clásica maniobra de aguantar mucho el balón, muchas veces más allá de lo necesario. Los Ravens premiaron su esfuerzo con 5 sacks y una somanta de golpes. Después del partido asumió todas las culpas de la derrota. Tampoco creo que sea para tanto, aunque entiendo que eres el quarterback para lo bueno y para lo malo, y tienes que dar la cara cuando corresponde.

Por parte de los de Baltimore, Joe Flacco estuvo a muy buen nivel. Este hombre es uno de los quarterbacks más desconcertantes de la liga. Tiene la habilidad de pasar siempre desapercibido durante temporada. Hace alguna actuación brillante, algún partido flojo, pero en general hace actuaciones mediocres. Pero cuando llega a play-off se transforma. Es especialmente brillante en terceros downs. En este partido hizo algunos lanzamientos fantásticos cuando más falta hacía. Muy bien apoyado por los dos Smiths y por Daniels, en quién ha encontrado un seguro en momentos comprometido, Flacco lanzó lo justo y necesario para destrozar a la defensa de los Steelers. También tuvo la inteligencia suficiente durante todo el partido, a diferencia de Big Ben, de deshacerse del balón a tiempo cuando se veía la presión encima.

En definitiva, justa victoria de los Ravens, que desatan a la bestia, y se convierten en la amenaza de la conferencia. Mucho van a tener que trabajar los Patriots para lograr el billete a la final de conferencia. Yo me tiro a la piscina, y digo que el finalista de la AFC saldrá de ese choque.

Cincinnati Bengals 10 – 26 Indianapolis Colts

El partido que abrió la jornada del domingo tenía muchos interrogantes. El primero y fundamental, era saber si los Bengals lograrían terminar con su nefasto balance en los play-offs, especialmente doloroso en los últimos tiempos, ya que en las últimas tres temporadas habían caído siempre en la primera ronda. Tras cuatro años consecutivos clasificándose para el mes de enero, parece lógico que los aficionados les exijan ir un paso más allá. El año pasado el gran señalado fue Andy Dalton que tuvo una actuación lamentable, aunque también podríamos mirar a Green, que estuvo desaparecido durante todo el choque.

Pero como agua pasada no mueve molino, este año las cosas debían de ser diferentes y los Bengals, pese a la ausencia de AJ Green por lesión, llegaban con mucha ilusión de lograr, esta vez sí, una victoria en los play-offs. Su pareja de running backs estaba funcionando a las mil maravillas, y la defensa seguía estando a un gran nivel.

Por su parte los Colts llegaban con la ventaja de ser el equipo local, pero con serias dudas como la baja contribución del backfield en los últimos partidos. Parecía que tendrían que centrarse sobre todo en el juego aéreo.

La primera parte estuvo muy igualada. Al descanso se llegó con los Colts arriba por un field goal. La segunda parte se presentaba muy abierta, aunque cierto es que las sensaciones de uno y otro equipo eran distintas. Parecía que a los Bengals les costaba mucho avanzar, mientras que los Colts, bien dirigidos por Luck, parecía que tenían más capacidad ofensiva.

En la segunda parte sobrevino la debacle habitual de los Bengals en esta época del año, y los aficionados de Cincinnati tuvieron que ver, una vez más, como su equipo era eliminado a las primeras de cambio. El partido evolucionó a un duelo de quarterbacks. Ambos equipos se olvidaron de los running backs y se empeñaron en limitarse a un enfrentamiento aéreo. A enfrentamiento de quarterbacks lo normal es que se imponga el mejor, y en este caso así fue. Andrew Luck estuvo fantástico y decantó el partido a favor de los suyos. En el último cuarto, con ventaja de más de una jugada, los Colts se dedicaron a avanzar a ritmo de Panzer para ir arañando segundos al marcador.

Una cosa que quiero aclarar es que, a diferencia del año pasado, no creo que la culpa fuera de Dalton. Todos pudimos ver que la selección de jugadas era absurda. En la segunda parte los Bengals enlazaron cinco 3 & out seguidos, y en al menos 3 de ellos, prácticamente clavaron la selección de jugadas: play action con pase profundo fallado (no, tu quarterback no es Luck, es Dalton), carrera bien parada y luego a jugársela en tercer down largo. Así no se puede. No sé si es Lewis el que canta las jugadas o el coordinador ofensivo, pero creo que tras cuatro años cayendo a las primeras de cambio, se lo tienen que hacer mirar de una vez. Alguna medida han de tomar. No digo que cojan tijera y se pongan a cortar a gente sin parar, pero algo debe ocurrir en esa franquicia. Clasificarse 4 años consecutivos para los play-offs, en una división tan igualada como la AFC North tiene un mérito tremendo. Tienen que dar un paso más adelante.

Por parte de los Colts, ahora tendrán que viajar a Denver, donde podremos ver el reencuentro entre los Colts y el quarterback que les puso en la primera línea del football: Peyton Manning. El morbo está servido.

Detroit Lions 20 – 24 Dallas Cowboys

El partidazo del fin de semana sin lugar a dudas. Tenso, emocionante, disputado, con remontada épica y con mucha polémica. El típico partido del que te da para hablar un mes. Había mucho en juego por ambas partes. Los Cowboys llevaban varios años desaparecidos de los play-offs, jugaban en casa, y Tony Romo tenía que demostrar que podía ser ese quarterback que todo el mundo en Dallas cree que es (yo también lo creo). Por su parte los Lions tenían cita con la historia, ya que la franquicia de Detroit llevaba sin lograr una victoria en play-offs desde el año 1992, precisamente contra los Cowboys.

Con esas premisas se presentaba el duelo. El principio de los Cowboys fue un poco dubitativo, y a las primera de cambio tuvieron que chutarle el balón a los Lions. Los de Detroit salieron como motos a comerse a los Cowboys desde el primer snap. La defensa destrozaba una y otra vez a la línea ofensiva de los Cowboys y Tony Romo se veía muy presionado y corriendo en más de una ocasión por su vida. Antes comentaba que Big Ben había aguantado mucho el balón en varias ocasiones del partido, Tony Romo aún lo hizo peor y sufrió varios sacks en los que perdió muchas yardas.

La defensa de los Lions también evitaba que DeMarco Murray fuera el factor que había sido durante toda la temporada, y los de Dallas parecía que no lograrían encontrar el hueco. En el otro lado del balón, el ataque de los Lions empezó con mucha contundencia y la defensa de los Cowboys empezó con un ligero empanamiento que se tradujo en que el primer cuarto terminó con un 14-0 en un visto y no visto. Stafford conectaba muy bien con Golden Tate, y entre el receptor y Bell, se pegaban un festín a costa de la defensa de los Cowboys.

El jarro de agua fría cayó de golpe sobre los aficionados de los Cowboys que después del temporadón de su equipo, parecía que caerían a las primeras de cambio. El segundo cuarto estuvo más disputado y ninguno de los dos equipos lograba que sus ataques fructificaran. Especialmente preocupante era para los locales, que tenían que remontar un marcador muy desfavorable. Parecía que tan solo una big play podría salvarles. Esta llegó a falta de menos de dos minutos para el descanso. Tony Romo conectó con Williams en un slant que pilló desprevenida a la secundaria, y el receptor de los Cowboys recorrió 76 yardas para traer un poco de esperanza a la alicaída afición de los de Dallas. Justo antes del descanso los Lions consiguieron llegar a distancia de Field Goal y Pratter dejó las diferencias en 17-7.

En esos momentos parecía que la defensa de los Cowboys comenzaba a funcionar, pero el ataque seguía generando muchas dudas. Murray estaba siendo secado, Romo no se encontraba cómodo y perdía muchas yardas en varios sacks, y Bryant estaba pasando desapercibido. Las jugadas más interesantes habían sido protagonizadas por Witten, Beasley y Williams. Había incertidumbre en la segunda parte por ver si el ataque se ponía al nivel.

Nada más empezar el tercer cuarto, tuvo lugar una jugada de esas que a los comentaristas americanos les gusta llamar “game changing”. En el primer balón de los Lions, la línea de los Cowboys logró deflectar el balón que cayó mansamente en las manos de Wilber, que interceptaba en balón y le daba la posesión a su ataque en la yarda 24 de los Lions. Mejor forma de empezar imposible. A la defensa de los Boys solo le faltó decirle a Romo “no os preocupéis chicos, ya que vosotros no podéis, ya nos encargamos nosotros”. Para colmo de males, el efecto revulsivo duró poco porque en esa posesión, Romo se comió un sack en 3rd & 1 para pérdida de 13 yardas, y Bailey fallaba el field goal. Además tuvo un punto irónico el tema, porque justo cuando iba a chutar el field goal, en la retransmisión de la Fox comentaban que Bailey tenía el mejor porcentaje de acierto de la historia. Cosas que pasan.

En su siguiente ataque los Lions volvieron a cruzarse todo el campo, pero fueron frenados en la zona final y se tuvieron que conformar con otro FG: 20-7. Un mundo volvía a interponerse entre los Boys y la siguiente ronda.

En el siguiente drive de los Cowboys volvieron a emerger los tres puntales del equipo: Murray, Romo y Bryant. Que en un par de carreras y un par de pases, se cruzaron el campo en apenas 3 minutos. Justo cuando los de Dallas ya veían cerca el TD, Witten cometió una falta y tuvieron que retrasarse lo suficiente como para que la cosa se complicara. Al final lograron estar en tercer down a una yarda de la línea de anotación. En ese momento emergió Suh para frenar a Murray en la línea de scrimmage, y para poner más tensión en el corazón de los aficionados. Jason Garret estuvo valiente y fue a por el todo por el todo y en cuarto down DeMarco Murray logró anotar su primer y único touchdown del partido, poniendo el marcador a distancia de touchdown 20-14.

En los siguientes ataques los Lions no hicieron nada y los Cowboys tuvieron que conformarse con un FG de Bailey tras dos sacks consecutivos de Suh a Romo que costaron 15 yardas. El marcador estaba en 20-17 con 12 minutos por disputarse.

En el siguiente ataque de los Lions tuvo lugar la jugada polémica de la jornada y de la que se estará hablando largo y tendido durante bastante tiempo. Tras arañar cuatro minutos más y llegar a la yarda 46 de Dallas, los Lions estaban en 3rd & 1. Stafford lanza un pase a Pettigrew que es penalizado con Pass Interference por parte del jugador de Dallas. La sanción es clara ya que el defensa en ningún momento se da la vuelta a ver el balón, con lo que se entiende que no hay intención de disputar la bola y hay contacto, con lo que se debería de haber señalado el interferencia de pase, que probablemente habría puesto las cosas muy difíciles a los Cowboys. Sin embargo, en una acción incomprensible, los árbitros, por propia voluntad, decidieron anular la sanción, con lo que la jugada pasó de 1st & 10 dentro de la yarda 30 de los Cowboys, a 4th & 1 en la 46. Y ahora viene el segundo análisis: muy bien, eso ha sido bastante escandaloso, ahora bien, en 4th & 1, en el centro del campo, te la tienes que jugar. Bell estaba corriendo muy bien. Si hubieran logrado un primer down ahí, la cosa habría seguido siendo muy complicada para los Cowboys. En lugar de eso, Detroit intentó engañar a la defensa de los de Dallas para que cayeran en off side y no lo consiguieron, con lo que tuvieron que hacer un punt. Punt calamitoso por otro lado, ya que el balón salió del campo por la yarda 41.

En esa posesión de Dallas, los Cowboys tuvieron que decidir qué hacer en 4th & 6 a falta de 6 minutos para el final. Garret se la volvió a jugar, y Romo encontró a su seguro de vida, Jason Witten, para seguir con la jugada en movimiento. Ya en la red zone, Levy hizo una falta absurda en tercer down que volvió a dar vida a los Cowboys. Unos pocos snaps más tarde, y con un nuevo tercer down largo para anotar, Romo, bien protegido esta vez por su línea, conectó con Williams para poner a los locales por delante por primera vez en el partido: 20-24.

En la última posesión, los Lions tenían tiempo suficiente como para recorrerse el campo. No obstante, en cuarto down, DeMarcus Lawrence selló la victoria con sack+fumble+recuperación.

Partido apasionante, de esos que te tienen pegado a la pantalla. Con muchas lecturas, habrá quien diga que los Cowboys ganaron por la decisión arbitral del pass interference, realmente si no hubieran pitado nada no habría pasado mucho, pero el que se desdijeran fue extrañísimo. De todas formas yo creo que eso son cosas que un equipo no debería analizar ya que, desgraciadamente, es incontrolable. Es mejor intentar solucionar las cosas que controlas. Prefiero pensar que las decisiones que tomaron uno y otro equipo en cuartos down fueron las que marcaron el desarrollo del partido así como la participación de los hombres importantes en los momentos claves, y algunas sanciones que dieron aire a los Cowboys.

La wild card 2015 ya está en los libros de historia. Próxima parada, la ronda divisional de los play-offs, que como todos los que seguís la liga regularmente sabréis, seguramente sea el mejor fin de semana de competición del año. ¡Qué ganas de que llegue!

One thought on “Wild Card”

  1. Este fin de semana he podido ver dos partidos: Cardinals-Panthers y Bengals-Colts.

    El partido de los de Arizona lo vi en diferido, el domingo por la mañana, desde el segundo cuarto. El cambio de los Panthers en el segundo tiempo fue brutal. Su defensa fue implacable con el pobre QB de los Cardinals, que no lanzó cómodo, se llevó golpes y dio con sus huesos en el suelo en casi todos los drives del final del partido. Bien por los Panthers.

    En cuanto al partido del domingo, esperaba ver a mis tres titulares de mi equipo de Fantasy en acción: Green, Bernard y Hill. Green estaba lesionado y a Hill no recuerdo que le pasaran nunca el balón. No vi en ningún momento a un equipo engrasado que se la está jugando a pasar o irse de vacaciones. Los Colts fueron constantes, seguros, avanzando sin problemas y terminando todos sus drives o en TD o con FG. Los Bengals sólo llevaron a TD el primer cuarto. Jugar en su campo y con Luck, impresionante el pase del segundo TD en el tercer cuarto, los Colts tuvieron siempre el partido de cara.

    Ahora espero poder ver alguno de los enfrentamientos contra los cuatro cocos que les esperan.

    Un saludo

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